Cada vez se habla más de la batalla entre Microsoft y Google. Si bien parecen competir en muchos aspectos de sus negocios, sus actividades dan la sensación de complementarse más que de luchar por sustituirse.
Donde la empresa de Redmond es fuerte (Windows, Office) la empresa del buscador tiene muy poca presencia (casi nula de hecho). Y viceversa: en los productos emblemáticos de la gran G, MSFT tiene una participación reducida, secundaria. Entonces la pregunta que cabe formularse es si realmente hay un enfrentamiento o es puro marketing periodístico.
Para poder alcanzar una respuesta vamos a tener que analizar un cambio importante de paradigma que se está dando en el mundo de la computación.
Las computadoras se van por la nube
Un sistema operativo (SO) contiene los comandos básicos que permiten la interacción del usuario con la computadora. Además define un entorno sobre el cual se desarrollan las aplicaciones de software que aprovechan la potencia de cálculo del equipo. Cada SO define un entorno particular (por eso generalmente no son compatibles entre sí.)
Una tendencia en desarrollo es lo que se llama “computación en la nube”. Esta consiste en colocar los programas que antes instalábamos en la computadora en internet. Con este sistema el usuario necesita instalar menos software en su equipo.
Lo destacado de esto es que la importancia del sistema operativo decrece. En esta situación el verdadero SO pasa a ser cada vez más el navegador. Esa aplicación es la que se convierte en la puerta de entrada al contenido y los programas del usuario. El SO queda relegado a la mera función de definir la interacción entre el usuario y el equipo, es decir controlar el funcionamiento del hardware.
Nuevos y variados equipos todos los días
Cada día existe una mayor variedad de dispositivos. No solo distintos modelos, sino también distintos tipos: notebooks, ‘netbooks’, computadoras de escritorio, celulares inteligentes, televisiones interactivas, consolas, etc. Las líneas que dividen sus características, su función para el usuario (consola = jugar, celular = hablar, etc.), se están desdibujando. Por otra parte, constantemente se están generando nuevas versiones de estos equipos.
Un problema con esto es que se hace cada vez más difícil adaptar el sistema operativo a todas las variantes de hardware existentes y con la velocidad necesaria. El sistema tiene que ser capaz de configurar diferentes tamaños de pantalla, distintos métodos de ingreso de datos (mouse, pantallas interactivas, teclados, teclados especiales, joysticks), distintos métodos de almacenamiento (discos rígidos, sólidos, memorias extraíbles de distintos tipos), etc. Desde la introducción de un nuevo hardware, muchas veces hay que esperar bastante tiempo antes de que el SO pueda aprovechar sus prestaciones y funciones de la mejor manera.
IT domina la escena
Un aspecto particular de la computación en la nube es quien controla el software desde un punto de vista técnico. En el sistema actual cada usuario instala, configura y administra todos los programas que usa, incluyendo el sistema operativo. En la computación en nube no. Accedemos a los programas, por ejemplo una hoja de cálculo, los usamos y punto. No sabemos como llegaron ahi, quien los instalo, ni como se administran.
Todo el software que corre detrás de la nube suele ser administrado por equipos técnicos de empresas de tecnología también muy técnicas. Aspectos como la usabilidad (que tan fácil de usar es un programa, un aspecto supuestamente fuerte de Windows que lo diferencia de Linux por ejemplo) pasan a ser mucho menos importantes que otras características como el rendimiento, la escalabilidad y la seguridad. Es decir, los aspectos que ve como importantes en un programa un ingeniero en sistemas son muy diferentes a los que busca un individuo común.
Google avanza su primer peón
Una solución a esta evollución del hardware y el software es un sistema operativo abierto, “open source.” Esto tipo de sistema es aquel en el que código fuente está disponible para que lo edite quien lo desee. Con este método, el desarrollo se descentraliza y de esa forma se vuelve más dinámico y flexible para actualizarse: cualquiera, en cualquier momento, puede crear y/o adoptar el SO a los nuevos hardwares y funciones que van apareciendo a la velocidad a la que se suceden los cambios. Por otra parte los sistemas de código abierto son gratuitos, por lo que no existe costos de licencias.
Así es como funciona Linux… así es como funciona el Android de Google también. Linux es, sin embargo, un sistema operativo completo, en toda su expresión. Una diferencia con Android es que éste tiene una estructura mucho más sencilla. Esta pensado desde su concepción para este contexto. Linux por el contrario se desarrolló en un entorno totalmente distinto (su núcleo, la arquitectura más básica a partir de la que se desarrollan todas las funciones, fue creado en 1991, hace casi veinte años).
Parece bastante claro, viendo esto, que las ventajas de un SO abierto, gratuito, flexible como Android en un contexto de “computación en nube” son bastante superiores a los de un sistema cerrado, relativamente caro y poco flexible como Windows.
La revolución del Chrome
Dijimos que con la computación en nube la importancia del sistema operativo decrecía. La contrapartida de esto es que la importancia del navegador web aumenta. Este programa está tendiendo a convertirse en la puerta de acceso a la nube. El navegador de Google, el Chrome, funciona de manera mucho más parecida a un SO (ver nota al respecto).
La combinación de Android y Chrome representa un desafío al corazón del negocio de Microsoft: Windows. (A esto hay que sumarle otros servicios de Google que también compiten contra el empresa de Redmon, como el paquete Office y los Docs, el Calendar y Gmail). La amenaza pasa por un cambio de paradigma que se está produciendo: el cambio de la
computación centrada en la PC de cada usuario, a la basada en Internet (“la nube”), a la que se accede desde muchos medios además de la computadora de escritorio.
El cambio no se va a producir inmediatamente. Van a pasar varios meses, quizás algunos pocos años, antes de que el estrategia de Google se materialice. Lo importante es que la batalla ya está planteada. El escenario también está definido. Resta por ver solamente como batallaran los ejércitos para desplegar sus tácticas y ganar el enfrentamiento.
La suerte está echada
Llegar a la cima es relativamente fácil… lo difícil es mantenerse. Las preguntas a formularnos son entonces ¿llegará Google? o ¿se mantendrá Microsoft? Sin embargo no hay que cerrar la posibilidad a una sorpresa: ¿aparecerá un tercer jugador hoy no contemplado?
No sería muy sabio esperar que la gran empresa de Redmont se quede de brazos cruzados viendo como se desmorona su “imperio”. De hecho ya está cambiando y mucho. Puede que no se note mucho (un elefante no se mueve a la misma velocidad que una mosca). Puede ser también que algunos cambios parezcan para peor. Pero lo está intentando y dado que su supervivencia puede estar en juego no lo va a hacer con poca energía.
Por otra parte, no todo puede resultar tan fácil como parece para Google. Viene avanzando a una velocidad asombrosa, alterando los paradigmas en muchos rincones del ecosistema tecnológico con interesantes innovaciones. Pero algunos nubarrones ya comienzan a asomar en su horizonte: ser un gigante no es fácil. Problemas técnicos en sus servicios, el creciente miedo a que se esté generando un monopolio inmenso y la no precisamente tímida competencia de los demás actores, son importantes factores que estan asomando. La etapa de crecimiento de toda empresa es vertiginosa y relativamente fácil de llevar. El desafío empieza cuando llega la madurez.
Finalmente comentamos la posibilidad de un tercer jugador. Si la computación en nube sigue creciendo, va a ganar mucho en complejidad y ahi va a ser necesario alguien que se excelente en el manejo técnico. Muchos de los aspectos básicos de este sistema (matenimiento, seguridad, etc.) probablemente sean prestados por empresas a otras empresas, para luego estas dar servicios a los consumidores. Google y Microsoft, si bien son excelentes en el manejo técnico, tienen su foco en los clientes. Empresas como Cisco o IBM, que tienen mucha experiencia y presencia en lo negocios B2B (business to business, empresa a empresa) pueden jugar un papel muy importante en el futuro. Por eso no hay que descuidar esta posibilidad en el análisis.
La historia se está escribiendo en este mismo momento, veremos que nos dice el futuro.



Escrito por jmcane 








